martes 23 de junio de 2009

Gobernanza y Globalización: crítica y desafíos


La globalización es una realidad, no es una mera palabra de moda, y está introduciendo importantes cambios en la forma en la que pensamos la política y la sociedad, especialmente en todo lo que se refiere y hace posible el funcionamiento efectivo del Estado y de la democracia.

Aunque la globalización genera infinidad de redes transfronterizas, desde económicas hasta medioambientales, estas no implican necesariamente una sociedad mundial armoniosa o procesos de integración de cultura y naciones por si sola, sino que alimenta animadversiones y conflictos, debido, principalmente, a que la globalización no actúa de forma uniforme.

Desde mediados de los 90, especialmente en Europa, ha ido emergiendo un consenso creciente en torno a que la eficacia y la legitimidad del actuar público se fundamenta en la calidad de la interacción entre los distintos niveles de gobierno y entre éstos y las organizaciones empresariales y de la sociedad civil. Los nuevos modos de gobernar en que esto se plasma tienden a ser reconocidos como Gobernanza, gobierno relacional o en redes de interacción público-privado-civil a lo largo del eje local/global.
La Gobernanza moderna (de origen anglosajón, especialmente procedente del Reino Unido) se explica por una conciencia creciente de que:

- Los intereses generales, que antes eran cuestión del Estado, son ahora también cuestión de la sociedad civil y las empresas. Necesidad de la cooperación para la definición y realización de los intereses generales.

- Cambio en los modos de gobernación. Además de los modos tradicionales de gobernación (burocracia y gerencia), debemos contar con nuevos modos de gobernanza orientados al cambio en diversos ámbitos: en las estructuras organizativas (mayor flexibilidad), competencia gerencial (visión estratégica, gestión de conflictos y construcción de consensos), cambio en los instrumentos de gestión (paso del plan a la estrategia, por ejemplo), transparencia y la comunicación..

- No hay un modelo único de gobernanza. Las estructuras de gobernanza deben diferir según el nivel de gobierno y el sector de actuación administrativa considerados. A diferencia del universalismo de la burocracia y la gerencia pública, la gobernanza es multifacética y plural, busca la eficiencia adaptativa y exige flexibilidad, experimentación y aprendizaje por prueba y error

- Multiplicidad de factores y conocimiento fraccionado. Las cuestiones o desafíos sociales hoy son el resultado de la interacción entre varios factores. El conocimiento no es único ni general, sino que está repartido entre los distintos actores sociales. Esto plantea la necesidad de cooperación entre los distintos actores sociales para buscar soluciones provisionales, siguiendo procedimientos que nos permitan aprender permanentemente y adaptarnos a los resultados del aprendizaje.

- Debido a lo anterior, los objetivos (intereses) de la gobernación no sean fáciles de decidir y queden sujetos a revisión frecuente. Los intereses generales se componen en procesos de conflicto, negociación y consenso entre los diversos actores involucrados. El poder político debe optar entre los distintos objetivos de acuerdo a juicios de valor, interés y oportunidad.

- Sólo mediante la creación de estructuras y procesos sociopolíticos interactivos que estimulen la comunicación entre los actores involucrados y la creación de responsabilidades comunes, además de las individuales y diferenciadas, puede hoy asegurarse la gobernación legítima y eficaz

- El gran desafío de las reformas administrativas hoy es reestructurar las responsabilidades, tareas y actividades de la gobernación en base a la integración y a la diferenciación de las diversas inquietudes e intereses y de los actores que los expresan en los diversos procesos de interacción.

Sin embargo, el concepto de Gobernanza estaría claramente incompleto y sería completamente insuficiente si tan solo se observase desde el plano interno. Carecería de sentido si no se fusionase con lo que es conocido como la Gobernanza Global. Ante los desafíos planteados, el Estado, tal como se decía mas arriba, sigue siendo el actor fundamental que debe experimentar nuevas formas de Gobernanza adecuadas al contexto globalizador, es decir, debe poner en práctica la Gobernanza Global.

El Estado no posee influencia directa sobre la estructuras de redes de producción global. No tiene mas remedio que pactar con ellas las condiciones de su participación, lo que supone un doble movimiento regulativo y negociador: hacia dentro para preparar a su población ante los nuevos desafíos de la competitividad internacional en el presente y en el futuro y hacia fuera intentando establecer acuerdos con otros Estados y con una ilimitada y heterogénea cantidad de agentes globales: Organizaciones internacionales, multinacionales, medios de comunicación, ONGs de ámbito global…

Las amenazas y problemas sobre los que deben actuar los Estados en el marco de la Gobernanza Global no se reduce, como es lógico, a una defensa de la competitividad económica propia en un mercado internacionalizado. Existen muchas otras amenazas como son por ejemplo las derivadas de los llamados “Bienes Públicos Globales”, es decir, aquellos que no pueden ser satisfechos por cada Estado de forma individual, sino que exigen la colaboración entre ellos. Ejemplos muy obvios de los mismos:

- Problemas medioambientales, tales como el calentamiento global de la tierra, la destrucción de la capa de ozono, el infecto invernadero, la elevación de los niveles marinos, la sequía...

- La Crisis energética provocada principalmente por el cenit del petróleo, sobre el que se sustenta el modelo productivo y de crecimiento de Occidente. Consecuente mente la necesidad de energías alternativas válidas

- La existencia de una enorme brecha entre los países del Norte y del Sur, que se traduce por un la do en una enorme desigualdad de la distribución de la riqueza mundial que se ha agravado enormemente en las últimas décadas. Según el PNUD mas de 12 millones de personas viven en la extrema pobreza y 28 millones con muy poco mas de un dólar al día. Esta pobreza también se traduce, en pobreza sanitaria, educativa, digital…

- Otras amenazas son las que atentan contra la Paz mundial como por ejemplo el crimen internacional que puede incluir desde el tráfico de drogas, blanqueo de dinero, tráfico de armas, la trata de menores y de prostitución hasta el propio terrorismo internacional

- No menos importante es la violación de los Derechos Humanos. La enorme situación de desigualdad a la que está sometida la mujer a lo largo del mundo.

- El escenario bélico Internacional encabezado por la guerra Irak, Afganistán, Líbano, Israel y Oriente Próximo en su conjunto.

- En un ámbito mas regional nos encontramos con desafios similares que exigen una cooperación tranfronteriza mas restringida, como los flujos migratorios.

- No menos importantes son las amenazas y problemas “glocales” que afectan al ámbito local , pero que se dan en varios lugares del mundo y que requieren cooperación internacional como puede ser la predicción y medición de desastres naturales, la distribución de las megápolis…

No es preciso decir que todos estos campos se encuentran regulados ya por infinidad de normas internacionales sancionadas por tratados internacionales o regionales, que tejen una compleja y extensa red que indican la acción de los Estados. Muchos, por ejemplo, son gestionados e impulsados directamente por instituciones y organizaciones dependientes de la ONU, cada vez más heterogéneas y ramificadas.

La peculiaridad de este sistema de Gobernanza es que funciona sin requerir la existencia de un gobierno encargado de hacerlo efectivo. Lo importante a estos efectos es que son respetados por la mayoría. Aunque a nadie se le escapa la diferencia de poder, como puede ser en el Consejo de la ONU ejercer el Derecho de veto. Lo característico de esta Gobernanza es la existencia de nuevos actores políticos internacionales que van mas allá de los propios Estados y actores económicos, esto es, las ONGs (ejemplo Amnistía Internacional o Greenpeace) de carácter internacional, los movimientos sociales internacionales como el antiglobalizador que han demostrado una gran habilidad para oponerse a los intereses comerciales, recoger las demandas y las preocupaciones ciudadanas… no cabe duda de que estos nuevos actores característicos de esta nueva Gobernanza pueden ser una oportunidad excepcional para la democratización de la Globalización, pero tampoco debe albergarse ninguna duda de que es insuficiente. Debe existir una verdadera toma de conciencia de hacia donde se dirige el mundo y una autentica voluntad política por cambiarlo.

miércoles 17 de junio de 2009

Valencia y Madrid: la estrategia de la incoherencia


Escribo desde Medina del Campo, en la provincia de Valladolid. Si bien en esta noble ciudad que vio morir a la reina Isabel la Católica, las diferencias entre populares y socialistas el pasado 7-J fue mínima, lo cierto es que en la provincia la diferencia entre PP y PSOE es de casi 12 puntos. Sin embargo, resulta evidente de que esos 12 puntos vallisoletanos no es precisamente la mayor diferencia que debe analizarse en profundidad desde la calle Ferraz de Madrid: basta con mirar el mismo Madrid, al igual que Valencia y Murcia, para poder apreciar que algo falla. Y mucho.

Desde mi punto de vista, y en pleno acuerdo con algunos de los comentarios escritos en el escrito anterior, especialmente con el minucioso análisis que Eli Gallardo ha realizado al respecto, reitero que creo que algo se hace, no mal, sino muy mal, en estas tres comunidades. Las cifras hablan por sí solas:

- Comunidad de Madrid: el PP le lleva 13 puntos de ventaja al PSOE.

- Comunidad Valenciana: el PP le lleva 15 puntos de ventaja al PSOE.

- Región de Murcia: el PP le lleva (ni más ni menos que) 32 puntos de ventaja al PSOE.

Habría que reflexionar sobre qué pasa en estas tres Comunidades, aunque con mayor inquietud en Madrid y Valencia por el peso poblacional y social de las mismas. Lo de Murcia, sin embargo, creo que el error ya es de fondo y de tipo estructural.

Quizás el caso que más me llama la atención es el de la Comunidad Valenciana. La Comunidad Valenciana es la cuna del conservadurismo del PP, cuando hasta hace relativamente poco era la cuna del progresismo y el izquierdismo político y social. No han transcurrido ni siquiera 15 años desde que el PSOE gobernaba en Valencia con cierta comunidad, pero -incluso yendo más allá-, hay que decir que la Valenciana fue la cuna del izquierdismo en su estado más puro: donde mayor peso tenían sindicatos como UGT y CC.OO., donde mayor peso tenía las corrientes más izquierdistas de los principales partidos: "Izquierda Socialista", por ejemplo, tuvo en Valencia el mayor de los apoyos de toda España como corriente ubicada más hacia la izquierda dentro del PSOE; el PCE tuvo en Valencia un granero de votos de incalculable valor, y fue precisamente la Comunidad Valenciana, la última de las provincias que -al margen de Madrid y Barcelona- dieron diputados a la coalición de IU. Hoy, sin embargo, el PP es quien se impone en todos los sectores sociales y políticos en Valencia.

Muchos analistas se preguntan: ¿cómo es posible que, en una Comunidad en la que han prosperado tantos escándolos como los del caso Gürtel del presidente Camps, o la especulación sin disimulo impulsada por el ex-presidente Zaplana, pueda aumentar el apoyo del partido presuntamente afectado por dichos casos de corrupción?. Creo que la respuesta no la encontramos tanto en estos corruptos capítulos, como en la incapacidad manifiesta de una izquierda que no sabe cómo recuperar el electorado perdido... y eso sí que es grave... Desde luego, mucho le deben estos resultados a mi entender a la actual estrategia del partido en Valencia que, como señala acertadamente Eli Gallardo en su comentario anterior, se vé extralimitado a la hora de cohesionar tantas facciones y familias internas, en ocasiones irreconciliables, que hacen ingobernable hasta el propio partido.

España no se merecen dirigentes que, solo por sus méritos internos en un partido, quieren liderar la agenda política del siglo XXI. No creo que los españoles, y menos los que nos consideramos próximos al socialismo democrático, merezcamos ciertas irresponsabilidades al frente del partido que dirige los designios gubernamentales de este país. Su incapacidad de llevar a cabo una gestión mínimamente aceptable en dos de las cinco principales Comunidades Autónomas del país, demuestra la poca seriedad con la que el PSOE afronta sus perspectivas electorales de cara al futuro, confiándolo todo a la lealtad histórica andaluza, al anti-conservadurismo españolista innato catalán, y a la división interna y frentista de los rivales nacionalistas del PSE en el País Vasco. Y aunque en las tres Comunidades el PSOE esté relativamente fuerte, aunque en descenso, lo lógico es pensar que un partido con vocación de gobernabilidad a nivel de Estado quiera mantener un discurso y una homegeneidad en sus resultados a nivel global que le otorgue cierta tranquilidad y estabilidad de cara al futuro.

Cada partido político tiene su granero de votos. El PSOE lo tiene en Andalucía y Catalunya, de un modo especial. Pero, ¿qué pasará si algun día Andalucía y Catalunya fallan? Es más, ¿es responsable prescindir de Madrid y Valencia a cambio del voto masivo de Andalucía y Catalunya? En mi opinión, no lo es. Es más, es un peligro muy grave que el PSOE corre desde hace unos años a este lado.

Quizás, tanto en Madrid como en Valencia, el PSOE debería refundar su propia estragia de hacer partido: para empezar, saliendo a la calle, y no en forma de titular acusatorio de corrupción al PP, que beneficia más que perjudica a los populares al reforzar la fidelidad de su voto. El PSOE debería salir a la calle en Madrid y Valencia y adaptarse a los nuevos retos en primera persona, recuperar el contacto con los trabajadores, con la sociedad civil, con los estudiantes, con los pensionistas y con el potencial electorado que dispone en lo que en el pasado fue la cuna de su acción política y electoral. Un partido político no puede actuar a espaldas de la calle.

Pero, claro... es evidente que ser político al estilo de la serie "el ala oeste de la Casa Blanca", en el que siempre están dando vueltas por los mismos pasillos sin salir nunca a la calle ni siquiera a tomar el aire, debe ser más cómodo que currarte a la gente que quizás pueda votarte. Acontecimientos que he podido constatar en las últimas semanas me reafirman en lo que digo... No en vano, y por desgracia, muchos son los dirigentes y representantes del PSOE que no conciben el trabajar en o para el partido como un medio de interés general, sino como un simple y puro objetivo de interés personal... En fin...

lunes 8 de junio de 2009

Tirón de Oreja (al PSOE)


No es que Jaime Mayor Oreja tenga tirón electoral que se diga, pero el tirón de orejas que le propició ayer al Gobierno del PSOE ha conseguido darle un exitoso balón de oxígeno al que hace hasta poco era un partido moribundo. Hay que admitir que todos los gurús del progresismo que aventuraban un verano caliente para el PP, tras sus "previsibles" derrotas en Galicia y en las elecciones europeas de ayer, merecen un aplauso. Si es que, hoy en día, todo el mundo es experto en preveer cómo la paja acaba en ojo ajeno, pero sin fundamento ni lógica alguna.

Al final, y como preveían todas las encuestas salvo la del CIS -¿quién coño trabaja ahí?-, el centro derecha ha triunfado en las elecciones europeas del 7-J, no solo en España sino en toda Europa. Menudo marrón tiene encima de la mesa el PSOE con la crisis y el descalabro electoral de ayer, aunque si lo analizamos desde el punto de vista europeo, el resultado de los socialistas españoles no es nada en comparación con los del resto de países de nuestro entorno, fundamentalmente de los socialistas italianos y franceses, los socialdemócratas alemanes y los laboristas británicos. Sálvese quien pueda!
Por lo que se refiere al PSOE, el tirón de orejas que le ha hecho el PP no tiene desperdicio. Y lo digo con toda la legitimidad que le corresponde a quien, como yo, hemos votado abiertamente al PSOE en estas elecciones, aunque lo hayamos hecho con no pocas reservas. Votando ciegamente o repitiendo mensajes porque sí no se es mejor socialista. El PSOE ha pecado de forma masiva en varios frentes:

1. La comunicación política y la imagen. Con personajes como Leire Pajín y Bibiana Aído, uno se sorprende cómo el PSOE ha conseguido recoger tantos votos. La comunicación y la imagen del PSOE siempre ha tenido ese punto débil: nunca -desde los tiempos del "primer felipismo"- ha sabido transmitir con claridad y eficacia su mensaje y su actividad política. Es una pura cuestión de estrategia: no puedes movilizar a tu electorado con una mala venta de tu gestión, más ciertas dirigentes políticas y gubernamentales que a más de uno le entra el miedo cuando agarran un micrófono para ponerse a hablar. Si alguien me llama machista por la casualidad en género de las susodichas, es que no ha entendido lo que intento manifestar. Sobre el papel que juega su facción juvenil, mejor ya ni me pronuncio. ¿Por qué me recuerda todo esto a la prepotencia del segundo Gobierno de Aznar?

2. La organización interna del partido. Que la izquierda (española y europea) no es hoy la izquierda movilizadora de tiempos pasados es un hecho de sobra conocido; pero una cosa es que el PSOE no conecte con las bases de su electorado mediante las organizaciones sociales, vecinales, estudiantiles y -sobre todo- sindicales, y otra que no sea capaz ni siquiera de entusiasmar a su electorado más fiel. Hablo con conocimiento de causa. Claro está que poco o nada se puede esperar de un partido que prima las relaciones personales a la hora de reclutar los recursos humanos tanto de su aparato como de sus fundaciones satélites, o a la hora de confeccionar unas listas electorales en las que priman el enchufismo y el amiguismo antes que la valía y la capacidad de trabajo. ¿Hace falta repetir que hablo con conocimiento de causa?

3. Valencia y Madrid. Son la demostración clara y evidente de que el PSOE hace algo, no mal, sino muy mal, en lo relativo a su acción electoral. Un partido que fundamenta sus logros electorales de los últimos años en prácticamente solo tres Comunidades Autónomas (Andalucía, Catalunya y Extremadura) es un partido débil y condenado al fracaso. De seguir así, tiempo al tiempo. Los resultados electorales en Madrid y Valencia -antiguos grandes feudos socialistas que han pasado a ser fortalezas inexpugnables del PP- demuestran la incompetencia de unos dirigentes políticos incapaces de acercarse a la ciudadanía de base. Basta darse una vuelta por los tradicionales barrios obreros de ambas ciudades para darse cuenta de la incapacidad manifiesta de un partido que debería tener ahí el caladero de sus votos y la cuna de toda su acción. ¿Qué espera el PSOE en Valencia y en Madrid? ¿Que la gente deje de votar al PP solo con cuatro titulares de corrupción publicados en El País en víspera electoral, que más que desgastar lo único que hacen es reforzar el mensaje de los populares? ¡De ilusiones también se vive!

4. Crisis. Es el kit de la cuestión, pero no la esencia de la misma. El problema no es tanto la crisis sino la gestión que se hace de ella. La acción ejecutiva ante la crisis por parte del Gobierno deja mucho que desear, sobre todo en el campo laboral, donde es incapaz de transmitir un mensaje lo suficientemente claro como para que los ciudadanos crean -¡al menos crean!- que el PSOE está trabajando contra el desempleo, el cierre de empresas, las congelaciones salariales y los expedientes de regulación de empleo. "Con la crisis, cayeron aerolíneas, bancos, constructoras y también Gobiernos": ¿será éste un presagio de los libros de historia de la próxima década?. Zapatero debería tomar nota de la que está cayendo en el Reino Unido en estos momentos: cuando veas las barbas de tu amigo cortar, pon las tuyas a remojar.

5. Europa. No es que precisamente haya entusiasmado demasiado nunca la idea de una Europa fuerte y unida no solo en lo económico sino también en lo político, pero lo que ocurre en estos momentos va mucho más allá. Me da la sensación de que muchos son los españoles los que ven a Europa como algo ajeno, algo así como un conglomerado indescifrable de instituciones, viejos políticos y elitistas burócratas de sueldos desorbitantes que viajan de aquí a allá sin hacer nada perceptible desde la calle. No digo que Europa sea eso; digo que es lo que parece. El PSOE, por aquello de su teórico afán internacionalista y global (remarco lo de teórico), debería ser el principal impulsor de una Europa solidaria y abierta, y sin embargo hasta el PP le lleva la delantera también en esto. Vivir para ver.

¿Y ahora qué?

1. Me preocupa que el PSOE diga que los efectos de estas elecciones durarán solo "unos días". ¿Significa esto que ni siquiera se va a preocupar en tomar medidas tras lo acaecido? ¿O serán medidas "superficiales" y de cara a la galería, como nos tiene acostumbrados recientemente? El cambio de estrategia, de imagen y, ante todo, de forma de hacer las cosas -de organizarse internamente, de ejercer la labor de gobierno, de ser capaz de ponerse de acerdo en el Parlamento con alguien...- es esencial para su supervivencia.

2. Refuerzo del PP. La euforia se ha apoderado del PP de Rajoy, quizás porque los pobres populares llevaban demasiados años sin alegrías. Ya se sabe que las crisis de liderazgo tienen un fuerte componente emocional cuando éste se recupera. En gran parte, éste es el mayor logro del PSOE: haber conseguido mantener a Rajoy al frente de la oposición. En las elecciones generales, es mejor tener a Rajoy enfrente que a Aguirre, Rato o Gallardón, desde luego. Y es que el PP sale sin duda reforzado de estos comicios: ¿sabrá conservar este entusiasmo? Permítanme que lo dude, entre otras cosas porque el PP es un partido especialista en hacerse la cama a sí mismo, y desde luego ocasiones no le van a faltar. Creo que el triunfo del PP de ayer se debe más a desméritos ajenos que a méritos propios: ¿o acaso alguien cree que en un versus Zapatero-Rajoy ganaría, aún con la crisis, el último de éstos? Por todo ello, el PP es consciente de que la única forma que tiene para alcanzar La Moncloa no es otra que la de continuar con la actual senda del desgaste progresivo del Presidente del Gobierno, algo así como lo que hicieron con González en los noventa hasta lograr el propósito fijado para el 96. Sortear los obstáculos que el PP va a ir poniendo sobre el terreno será una árdua labor para los socialistas, tanto desde el punto de vista parlamentario (¿moción de confianza? ¿peticiones reiteradas de dimisión? ¿"mociones trampa" para aumentar la soledad del grupo del PSOE en el Congreso? ¿pinza con PNV y ERC?), como desde el punto de vista mediático (¿complicidad con medios de comunicación afines?, ¿movilización del electorado contra el Gobierno?, ¿crispación del ambiente político y social?). El propio PP compara las elecciones de ayer con las europeas de 1994, el principio del cambio; la historia se repite con los mismos protagonistas, y la labor de desgaste del Gobierno ha sido siempre la asignatura preferida de la derecha en este país. Que se lo pregunten a González... y también a Suárez, aunque ahora lo presenten como ídolo propio.

3. La abstención y el euroescepticismo. Supongo que soy uno de los pocos que se alegra de que en España el desencanto electoral de la ciudadanía se traduzca en abstención electoral y no en voto radical: en la gran mayoría de países de nuestro entorno, cuando los ciudadanos están descontentos con sus Gobiernos y con el stablishment político, lo que suelen hacer es votar a partidos populistas, antisistema, y en ocasiones ultraderechistas, antidemocráticos y xenófobos. Ejemplos en las elecciones de ayer los encontramos en toda Europa, con partidos que se autodenominan "piratas" con escaños en la eurocámara, partidos de extrema derecha formando grupos parlamentarios, y diputados euroescépticos tomando las riendas de la Unión Europea. En nuestro país, el lastre democrático que supone un bajo índice de participación, toma forma en mi opinión a partir del desencanto ciudadano hacia su clase política, de la falta de información e interés hacia las instituciones comunitarias, y por ese componente de ajeneidad y lejanía con el que se nos presenta lo europeo, aún siendo conscientes de los grandes avances que nuestro país ha disfrutado gracias a la Unión. Siempre he dicho que, con la sangre que ha costado la democracia en este país, el abstencionismo es un insulto hacia aquellos que dieron su vida por la democracia y la libertad de nuestra sociedad, incluidos aquellos que todavía pagan con su vida su compromiso con los valores democráticos en "montañas no lejanas, y desiertos no remotos" del norte de nuestro país. Pero, por suerte o no, que los españoles se desencanten de unos políticos que no aportan nada en absoluto más que crispación y hastío, tiene en parte un factor positivo, que es que se traduce en una omisión de voto, que no va a parar hacia irresponsables filas del populismo y el extremismo sino que supone más bien un voto de protesta implícito. ¿Harán algo, nuestros amados políticos para mejorar el desencanto hacia sí mismos de la inmensa mayoría de la población? ¿Y por Europa? ¿Será capaz nuestro stablishment de transmitir una eficiente información sobre lo que supone ser ciudadano europeo, más allá de la burocracia y la lejanía que de ello hoy se desprende? ¿O dejaremos el tema como algo tabú de un lado, hasta dentro de cinco años cuando se nos vuelva a presentar la ocasión?
No por esperado, ha dejado de ser noticia. Ayer, Europa y España sufrió un tirón: un tirón de credibilidad, manifestado en su abstención; un tirón en su forma de pensar, manifestado en la caída libre de la izquierda y el avance de la derecha y el extremismo; y un tirón de atención hacia unos Gobiernos -especialmente el nuestro- incapaz de ponerse las pilas y transmitir una mínima imagen de seriedad y proximidad hacia el ciudadano. En definitiva, lo que vulgarmente le llamaríamos un tirón de Oreja.

jueves 4 de junio de 2009

El desencanto y los desiertos de ideas


Hace casi dos meses que no actualizo este blog, y la verdad es que todavía no sé muy bien porqué; sin embargo, no quería dejar pasar esta oportunidad para hacer una especie de reflexión, híbrida entre lo personal y lo político, sobre la actualidad que nos rodea.

En condiciones normales, siendo época electoral, seguramete este blog ardería de actividad, pero últimamente creo que hasta dentro de mí ha cuajado el desencanto que rodean los comicios del próximo domingo. Tengo un amigo que, quizás en broma quizás en serio, se queja de lo mal que deben estar las cosas cuando yo mismo he preferido ver la serie de física o química en lugar de seguir el debate entre los candidatos Mayor Oreja y López Aguilar, o el hecho de que por primera vez desde que tengo uso de razón, hay convocadas unas elecciones y no he ido (ni tengo previsto ir) a ningún míting o acto electoral. La desgana por estas elecciones se ha apoderado de mí, y lo peor de todo es que aún no sé muy bien porqué.

Sea como fuera, que no se espanten mis compañeros socialistas ni se emocionen de ilusión mis pro-abstencionistas amigos populares, votar (por correo), sí he votado. Y, aunque esta vez sí me senté a reflexionarlo seriamente, he seguido votando lo mismo que mis ideales personales han marcado desde hace unos diez años a este lado.

Creo que el domingo va a ganar el Partido Popular, pero creo también que no lo hará con la contundencia (deseada y) esperada por algunos de sus dirigentes, ni mucho menos lo hará por méritos propios. Creo que si el domingo gana Mayor Oreja, aún con lo que ello supone en lo que se refiere al dejar de ir hacia adelante para volver a ir hacia atrás, lo hará más porque los españoles estamos ciertamente cansados (quizás decepcionados) de esperar soluciones reales a los problemas reales que nos afectan, y no tanto porque ahora de repente todos los electores hayan cambiado de opinión y consideren que el proyecto Aznar fue mejor que el proyecto Zapatero.

Con todo, y me perdonarán de nuevo mis compañeros de batallas ideológicas, creo que el PSOE merece -si bien no perder- sí recibir un tirón de orejas. A pesar del reciente -y urgente- cambio de gobierno, a pesar del nuevo impulso que teóricamente ello supone en estos momentos, la crisis económica merece de una mayor contundencia en la actividad gubernamental y, principalmente, en materia comunicativa por parte del ejecutivo y del partido. Algunos capítulos recientes protagonizados por personajes del estilo de Aído, Pajín y Cía, le hacen un flaco favor al partido, que lleva meses ejerciendo más de apagafuegos que liderando la actividad política del país; y todo ello son hechos que merecen de una seria reflexión por parte de la dirección del partido.

No, no debemos confundir las anécdotas de la Ministra de Igualdad y de la número tres del PSOE, así como ciertos vídeos de campaña tanto del partido como de sus facciones juveniles, con las patéticas noticias que algunos grupos de comunicación están vertiendo sobre el ambiente, como si de un vertedero de manipulaciones y mentiras se tratara. Los capítulos del Falcon o de la hija de Manuel Chaves me recuerdan demasiado a la política basura de quien recurre a la demagogia y al ataque personal en una batalla que debería ser eminentemente política. Pero todo ello, y como viene siendo habitual en la derecha, no deja de ser algo normal para quien es capaz de superponer la moral fundamentalista católica sobre los más elementales derechos de la mujer y del ciudadano en general. Con la derecha hemos topado!

Juan Fernando López Aguilar ha sido, en mi opinión, una acertada apuesta por el PSOE. También eso hay que decirlo. Se trata de un auténtico líder político con un bagaje personal e intelectual que sobrepasa lo políticamente habitual en este país de personas dedicadas a la cosa pública en plan pandereta y mantilla. Lo defino como una persona normal, cercana a la gente y próxima a sus inquietudes, dedicada a la política; y no un político ajeno al ciudadano que es lo que más abunda en esos corrales durante los últimos diez años. Vamos: por fín, un político que se parece a una persona normal. Y aunque su discurso sea excesivamente barroco en ideas y mensajes, llegando en ocasiones a confundir al receptor, no deja de ser un político de honestas convicciones progresistas y ubicado en las antípodas del mensaje retrógado, fundamentalista, homófobo, machista, antiabortista, frentista, belicista, posfranquista y neocón de Jaime Mayor Oreja, candidato de la vieja guardia pretoriana aznarista destinado a apaciguar el rancho en el que se ha convertido el Partido Popular de Mariano Rajoy.

En fin... A pesar de mi evidente desinterés hacia lo del domingo que viene; a pesar de mi abundante desconcierto hacia lo mal que se están haciendo ciertas cosas; a pesar de mi profunda decepción en ciertas actividades y omisión de las mismas por parte de algunos nuevos dirigentes políticos y gubernamentales del partido que voto; y a pesar de que, en mi opinión, el PSOE merece recibir un susto para que se ponga las pilas de una vez por todas, es evidente que el eurocandidato canario es lo único que mueve lo que queda de mis pasiones hacia lo político en estos momentos; eso, y la convicción y creencia en que una Europa más justa y social es posible... pero como de eso no se ha hablado nada durante esta campaña, creo que no voy a dedicar mi tiempo a predicar sobre europeísmo y progresismo en este patético desierto de ideas.

lunes 13 de abril de 2009

Oral Sex


Pa que luego digáis que este blog es muy aburrido...

jueves 26 de marzo de 2009

El diferente eres tú, imbécil

viernes 20 de marzo de 2009

Son Baco: entre la hipocresia i la irresponsabilitat


Per una part, és una autèntica aberració que Campos, i el privilegiat entorn en el que s’ubica, es vegin amenaçats per un camp de golf i, el que encara és més greu, l’oferta complementària hotelera que l’acompanya; per altra part, no deixa de ser menys cert que Campos ha patit l’abandó de les institucions durant dècades, tema que sembla que ara es vol solventar. Ara bé, posar damunt la taula la construcció d’un camp de golf i un hotel de cinc estrelles, prenent per excusa aquest oblit històric, i fer d’això un tema clau per a l’estabilitat política i gubernamental de la Comunitat, és un exercici de clara irresponsabilitat i demagògia per part dels partits que protagonitzen aquesta polèmica.

En aquest sentit, vàries són les reflexions que es poden fer:

1. Campos ha estat marginat turísticament per totes les Administracions autonòmiques durant la història, i no únicament per l’actual. Quan s’escolten alguns arguments del PP, un es demana per què aquest fanatisme en crear industries turístiques a Campos justament ara i no quan governaven ells? Més que un oblit històric, es tracta d’un oblit còmplice del que tan PP com UM en són també responsables.

2. Campos no necessita d’un camp de golf i d’un hotel per a millorar la seva activitat econòmica. Hi ha moltes formes per fer que els campaners i les campaneres vegin incrementades les seves possibilitats laborals i financeres sense recórrer a una irreversible destrucció paissatgística d’aquesta magnitud. Més important és millorar la seva oferta comercial, recolzar les petites i mitjanes empreses campaneres, evitar que aquestes caiguin en el desànim, que crear hotels per al benefici d’uns pocs.

3. Hipòcrita és l’argument que diu que Campos necessita aquest hotel “per solucionar l’actual situació d’hipoteca econòmica que viu l’Ajuntament. Destruïr el territori i l’entorn natural per millorar els ingressos urbanístics del poble és una autèntica salvatjada administrativa i política, a més de constituïr un vertader hara-kiri pel mateix municipi. Si a Campos li lleves aquest encant que té, què quedarà pels campaners i campaneres del futur?

4. Però, sobretot, Campos és víctima d’una irresponsable jugada política. Els escandols i la corrupció que en aquests moments sassetgen els partits de la dreta balear han fet que s’hagi posat damunt la taula un tema que, en sí mateix, no és rès més que una cortina de fum. UM hauria de reflexionar sobre el camí que està prenent i tornar a l’íter de la responsabilitat i el sentit comú del que mai s’hauria d’haver separat. Prendre com a arma a Campos, als campaners i al seu privilegiat entorn natural, per a desmarcar-se així del govern del que ells mateixos formen part activa i acostar-se al principal partit de l’oposició, és una actitud de clara irresponsabilitat política; una irresponsabilitat que posa en perill, ni més ni menys, que el benestar dels ciutadans, especialment dels d’aquest encantador municipi del migjorn de Mallorca.

domingo 15 de marzo de 2009

Quatre impertinències sobre Euskadi


Primera. Durant prácticament els trenta anys de democràcia, hem sentit al PP queixar-se de que la força més votada no sempre era la que finalment governava. Especialment virulent ha estat el seu tò al cas de Balears. Però ara, vists els resultats electorals d’Euskadi, sembla que el discurs ha canviat i els populars sí estan d’acord en que el PSE, amb el suport del PP, governi la comunitat basca tot i no ser la força més votada. Acceptarà el PP, per fí, la legitimitat democràtica dels pactes?

Segona. Durant tot aquest temps, la gran majoria del PP i el sector més centralista del PSOE s’han omplit la boca reclamant una reforma electoral que eviti que “les minories“ (nacionalistes) condicionin la política a través dels pactes parlamentaris. Especial virulència ha estat el tò emprat pel PP a Catalunya, Galícia i Balears. Però ara, de produïr-se l’acord PSE-PP per a investir a Patxi López com a lehendakari basc, el resultat final serà que els nacionalistes del PNB -a l’igual que passa amb CiU a Catalunya-, tot i que comptar amb més vots i més escons, romandrà a l’oposició perquè les ara forces minoritàries (PSE i PP) formaràn govern malgrat no ser la llista més votada. Deixarà Rajoy de demanar la reforma electoral?

Tercera. Durant els darrers cinc anys, el discurs del PP estatal i basc ha estat clarament virulent en relació a la postura adoptada pels socialistes sobre la situació d’Euskadi i, particularment, en matèria de terrorisme. Les escridassades al Congrés, la crispació i la manca d’enteniment entre uns i altres ha estat la tònica dominant d’un discurs clarament ofensiu cap aquells que recolzaven l’intent del Govern de cercar una sortida dialogada amb ETA i el seu entorn. No fa ni un mes, el propi líder del PSE hagué de comparèixer davant dels tribunals per una querella interposada per haver-se assegut a dialogar amb Batasuna, i els crids (i insults) emesos a algunes manifestacions i mítings contra Patxi López, contra el PSE i contra Zapatero semblen ara haver-se esvaït; resulta curiós sentir d’alguns líders populars i llegir en alguns mitjans elogis a la figura de López i parlar de l’augment electoral del PSE com a d’una victòria pròpia. Deixarà el PP d’emprar el terrorisme com a arma política?

I quarta. Durant la darrera legislatura, les “forces constitucionalistes” han denunciat als quatre vents que Ibarretxe i el PNB estaven polaritzant la política i la societat basques, distingint entre nacionalistes i no-nacionalistes i marginant aquesta segona meitat. Ara que PSE i PP sumen majoria d’escons –alguns denúncien que s’ha hagut d’esperar a il·legalitzar Batasuna per poder-ho aconseguir-, el propòsit de fer un govern “constitucionalista” fa que ens demanem si no és això fer exactament el mateix que el que ha estat fent Ibarretxe durant aquest temps: imposar la seva meitat i discriminar-ne l’altra. I tot i que, certament, la dicotomia política a Euskadi no és entre dreta i esquerra sino entre nacionalistes i constitucionalistes, la situació política i social basca fa pensar que, tal volta, es faci necessari un pacte transversal (PSE i PNB, o viceversa) que, per una banda, imposi moderació i consens, per altra banda, exclogui només als extrems de cada banda i no a senceres meitats, i, per últim i sobretot, eviti una segona polarització política, aquest cop de signe constitucionalista, de conseqüències imprevisibles pel que fa a la integració democràtica d’una societat cansada de conflictes i d’enfrontaments inútils i sagnants. S’imposarà el sentit comú o continuarem amb la història de sempre?

lunes 9 de marzo de 2009

Buru-hausgarri euskalduna

Quizás es porque no estamos acostumbrados a lo que en otros países, tales como Alemania, es normal. Quizás es porque la dicotomía izquierda-derecha en España ha calado tanto durante tanto tiempo que hace impensables otros escenarios y alianzas más allá de éste. O quizás, simplemente, porque la cuerda de las reivindicaciones formuladas desde las mal-llamadas Comunidades Históricas se ha tensado tanto que ha acabado por romperse. Sea por lo que fuere, lo cierto es que un eventual pacto PSE-PP en Euskadi se presenta, como mínimo, como una insólita a la vez que original especulación política, sobre todo tras unos resultados electorales tan sui generis como los acaecidos del pasado 1 de marzo: PNV 30, PSE 25, PP 13, Aralar 4, EA 1, EB 1, UPyD 1.

En mi opinión, todos los escenarios posibles para la gobernabilidad de Euskadi en la legislatura que comienza presentan tantos pros y contras que parecen todos, como mínimo, difíciles de digerir.

El escenario PSE-PP, apuntado como el más probable a día de hoy y el más deseable en los medios de comunicación conservadores, supone romper con la lógica del poder que ha caracterizado todas las instituciones en la historia de nuestra democracia. Si ya de por sí resultó insólito el pacto tácito UPN-PSN en Navarra, aún a sabiendas de que UPN y PP no eran -y ahora menos- una misma cosa, un pacto entre socialistas y populares puede resultar todavía el doble de chocante para la opinión pública, si bien es cierto que su apreciación y valoración cambia mucho dentro y fuera de Euskadi. Lo que, desde el punto de vista del consenso es deseable, en la práctica política habitual parece un auténtico suicidio.

Por un lado, y con independencia de la entrada o no del PP en el ejecutivo vasco, sería un pacto de gobierno que pondría fin a un hegemonía del nacionalismo del PNV en el poder que parecía, hace tan solo unos años, imposible de llevar a cabo; no en vano, el arraigo del PNV en las estructuras gubernamentales ha calado tanto que parece inimaginable una Euskadi sin el PNV en el poder, lo que provoca serios temores sobre si el partido de Sabino Arana se echará -volverá a echarse- al monte. Es cierto que cuando CiU fue desalojada de la Generalitat, la coalición no se echó al monte, si bien el nacionalismo de Pujol fue reemplazado en el poder por el de ERC, lo que dificultaba y limitaba el marco de actuación de los convergentes. En Euskadi, al ser la dicotomía no entre derecha e izquierda sino entre nacionalismo vasco y no-nacionalismo (o constitucionalismo, autonomismo, o nacionalismo español, como se quiera), una alianza, aunque fáctica, de PNV-Aralar-EA-EB, con la izquierda abertzale de telonero, haría inviable un clima político y social lo suficientemente tranquilo y adecuado para afrontar "la cuestión vasca" de una forma, digamos, adecuada.

Por su parte, el escenario PSE-PNV no parece factible en tanto en cuanto ambos califican como irrenunciable la presidencia de la lehendakaritza. En mi opinión, sería el más adecuado tanto a nivel autonómico como a nivel general: a nivel autonómico, porque supondría abandonar el frentismo que, PNV-EA por un lado y PP-UPyD por el otro, han ido alimentando durante los últimos años y que ha acabado en un auténtico fracaso; un pacto PSE-PNV, pues, permitiría abordar con transversalidad (como se dice ahora) la gobernabilidad de Euskadi desde una óptica equilibrada y basada en el consenso entre las dos principales fuerzas vascas. A nivel general, además, proveería de una estabilidad parlamentaria -y por tanto presupuestaria- al Gobierno del PSOE, que le permitiría capear la crisis económica -y política- con mayor seguridad y tranquilidad. No obstante, cierto es que un pacto PSE-PNV volvería a desatar la caja de los truenos entre socialistas y populares a propósito del terrorismo, realimentaría el discurso de UPyD sobre las concesiones al nacionalismo ("un pacto a la catalana"), y desvirtuaría, en clave interna, la propia dicotomía del poder entre primera y segunda fuerza política en Euskadi.

En este rompecabezas vasco (buru-hausgarri euskalduna), lo que no consigo entender es por qué algunos ya dan por hecho el primero de estos escenarios. ¿Será porque ambos benefician, sobre todo y ante todo, al PP?

lunes 23 de febrero de 2009

Insólito país


Insólito es el país en el que un Ministro de Justicia, en un gesto que le honra como persona y como político, dimite a raiz de un escándalo de corrupción que nada tiene que ver con él.

Insólito es el país en el que el principal partido de la oposición, salpicado por una multitud de escándalos de espionaje, corrupción y tratos de favor, en lugar de asumir la responsabilidad correspondiente, se dedica a reescribir el caso judicial conforme a sus intereses electorales.

Insólito es el país en el que un Ministro dimite porque, en sus ratos libres, tiene la afición de ir a cazar con sus amigos, aunque éstos sean jueces. Parece ser que si uno tiene un cargo público no puede tener amistad con otras personas.

Insólito es el país en el que el principal partido de la oposición, saca a la palestra al ex-Ministro Trillo pidiendo decencia ética y olvidando su patética gestión política al frente del departamento de Defensa.

Insólito es el país en el que cuando la Justicia persigue a los corruptos, éstos alcanzan tan alto grado de ira que son capaces de provocar la mismísima dimisión del Ministro del ramo e incluso capítulos de ansiedad a los jueces que instruyen su causa.

Y, mientras tanto, los corruptos siguen campando a sus anchas, presumiendo de poseer la verdad más absoluta, en un contexto de opacidad y falta de ética, como si la procesión no fuera con ellos.

"Quien no asume su responsabilidad es porque carece de ella, y a quien carece de responsabilidad se le denomina irresponsable" (Mariano Fernández Bermejo).