martes 20 de noviembre de 2007

Carta a mis amigos franquistas, filofascistas y especies similares


Queridos compatriotas,

1. Hoy se celebra el 32º aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco.
El acontecimiento no pasa desapercibido para quienes nos ilusionan los temas políticos e históricos. No obstante, no voy a entrar a discutir absurdas polémicas reavivadas recientemente sobre quién empezó esa macabra contienda protagonizada por Franco, pues el levantamiento hostil y autoritario de la derecha española contra la legalidad democrática y constitucional republicana es un hecho evidente. Me sorprende tanta fiebre autojustificatoria al respecto.

En este sentido, simplemente quiero señalar un dato que creo que es, al menos, significativo. Ciertos partidos políticos y medios de comunicación acusan al actual Gobierno de "reabrir heridas" entre los españoles a propósito de la recuperación de la Memoria Histórica y la rehabilitación de las víctimas del franquismo. Simplemente me limitaré a constatar dos hechos: primero, que como oyente más o menos asíduo de la Cadena SER y lector de EL PAÍS puedo certificar que no oigo absolutamente nada sobre "venganzas" contra la derecha por esa dictadura franquista de 40 años de duración; no obstante, en segundo lugar, sí puedo certificar que, como oyente esporádico de la Cadena COPE y lector habitual de EL MUNDO y LIBERTAD DIGITAL, sí he oído y leído numerosas referencias (fascículos, coleccionables, crónicas...) sobre la Guerra, la dictadura y el franquismo. ¿Quién es, pues, que reabre las heridas?

2. En segundo lugar quiero expresar mi más modesta preocupación sobre cómo se trata este tema, ya no sólo a nivel de comunicación política, sino a nivel social, a nivel de la calle. Antes que ideológicamente progresista, federalista o socialdemócrata, me considero ante todo demócrata y constitucionalista; a pesar de considerar mejorable el actual sistema político (no en vano, soy republicano y federalista), respeto y acato con total y absoluta lealtad el actual régimen constitucional de 1978. No hace falta remarcar aquí, de nuevo, mi admiración personal hacia aquellos que hicieron posible la Transición española. Dicho esto, quiero señalar mi preocupación a cómo se está leyendo hoy la Transición política española: cuando uno lee o escucha ciertos comentarios periodísticos, le resulta fácil llegar a la falsa y deplorable conclusión de que la España de la libertad, de la democracia y de la Constitución es la España por la que luchó la derecha, mientras que socialistas, comunistas y nacionalistas son los que quieren "destruir España", los que desean "el caos" y los que ponen en peligro "la historia milenaria de la Nación", algo que, sin duda, falta a la verdad. Antes lo contrario.

No soy de los que considera al PP como un partido franquista; me limito a referirme a las personas que, votantes o no del PP, se sitúan en su ala más derecha e intransigente. No voy a recordar tampoco (por cuestiones obvias) todo el proceso de Transición política de la dictadura a la democracia. Hay suficientes libros y reportajes al respecto como para poder apreciar, sin demasiado esfuerzo, quién estuvo al lado de los demócratas y quién estuvo al lado de los inmovilistas.

Simplemente quiero constatar el hecho de que la democracia es fruto de un proceso de pacto entre esas dos Españas. Es indigno, pues, la apropiación de la historia realizada por ciertos grupos que, erigidos ahora en defensores máximos de la libertad y la democracia, en su día se limitaron a callar y quedarse con las manos cruzadas; grupos que, ahora defensores a ultranza de la Constitución, en su día se opusieron radicalmente a ella. Los artículos de cierto ex-presidente del Gobierno en un diario de La Rioja son más que reveladores.

3. Esta repugnante manipulación genera efectos imprevisibles: supongo que como muestra de mi convencida convicción democrática, me provoca auténtico asco oir ciertas barbaridades tales como "los rojos rompen a España", "estamos en peligro", "todos los socialistas son unos ladrones", "el PSOE está aliado con ETA", "quieren destruirnos", o, aún peor, "con Franco esto no pasaba", "con Franco teníamos más libertad" o "esto ya no es lo que era".

Pero si hay algo aún peor a todo ello es que se tome a la Constitución como arma política. Algunos dicen que el actual Gobierno no respeta la Constitución, tomando la Carta Magna como base de su defensa, pero para a continuación remeter enérgicamente contra el Estado autonómico, contra la descentralización política y administrativa, contra la diversidad lingüística y cultural del Estado, o contra la consideración de "nacionalidad" de algunas Comunidades Autónomas, como si todo ello fuera ajeno a la Constitución de 1978, como si todo ello no estuviera dentro del texto constitucional que dicen defender a ultranza.

Y aún diré más. Muchos de ellos, tal día como hoy, acuden a manifestaciones fascistas por las calles de Madrid (a veces me pregunto dónde está la diferencia entre una manifestación de exaltación a ETA o una de exaltación a Franco y a Primo de Rivera), en la Plaza de Oriente de Madrid o en el Valle de los Caídos, con el patrocinio, por cierto, de la Iglesia mediante la Santa Eucaristía de Cristo. Al fin y al cabo, los hechos objetivos son que Franco fue un dictador, un militar hermanado al nazismo de Hitler y al fascismo de Mussolini, que provocó una sangrienta guerra en España, enfrentando a hermanos, y que instauró una dictadura, de las más crueles de la Historia Contemporánea de Europa, ni más ni menos que de 40 años de duración, con multitud de fusilados, torturados y exciliados. Ante eso, amigos manifestantes del 20-N, personalmente me quedo con la España de la pluralidad política, cultural y lingüística, por la España de los derechos sociales, por la España de la libertad y por la España de la paz.

4. Quisiera acabar este escrito invitando a dos reflexiones:

Por una parte, y al margen de su pasión personal hacia las figuras del franquismo y del fascismo y de su "manía" hacia las actuales fuerzas de la izquierda política y social, quisiera hacerles una reflexión que creo que es esencial: no hay más ni mejor patriota que aquél que cree, lucha y defiende la libertad para su país; y, a mi modesto entendender, eso pasa por la aceptación del juego democrático, con sus pros y sus contras, con sus victorias y derrotas, causa, a mi modo de ver, de la actual crispación política española, donde unos, por haber ganado, quieren aislar a los que han perdido, y otros, por haber perdido, no aceptan que los otros hayan ganado.

Por otra parte, y para los que aún van más allá y creen que el fin está cerca y que se pasan el día rememorando aquel señor que durante 40 años reprimió nuestras libertades, decir que, precisamente pueden defender eso que defienden gracias a la democracia: la democracia permite que los no-democráticos puedan manifestarse en este sentido, y homenajear a sus líderes y "caídos", precisamente gracias al margen de libertad que otorga; en cambio, en un sistema no-democrático, como el que vosotros defendeis, no cabe la discrepancia ni el espíritu democratizador: ¿es esa la justicia que proclamáis?

Y es que, en pleno siglo XXI, rememorar guerras, cruzadas y batallas acaecidas hace casi un siglo y aspirar a regímenes autoritarios y uniformes no es, precisamente, una actitud adaptada a los tiempos que corren ni a los retos de futuro que en lo político, en lo económico y en lo social se nos presentan ante nosotros.

En fin: feliz 32 aniversario a todos los que creemos en la libertad.

5 comentarios:

Duende Crítico dijo...

Es curioso cómo algunos que se consideran demócratas no saben condenar la anterior dictadura franquista, un sistema político totalitario y represor que tuvo más males que bienes.

Hay que reflexionar sobre eso como ya se ha hecho al considerar los propios errores que tuvo la República al no saber controlar a los elementos izquierdistas no democráticos.

creo que todos nos debemos quedar con las libertades, seamos de la postura ideológica que seamos, y rechazar de pleno aquellas actitudes que exalten la violencia y cualquier totalitarismo

Un saludo Bernat.

Foro Noega dijo...

Querido Bernat,

Escribir, como has hecho hoy, una carta a esos franquistas, filofascistas y especies similares no sirve más que para darles carta de naturaleza, reconocerles un protagonismo y una importancia que, afortunadamente hoy, no tienen.

A partir de aquí me gustaría decirte que una vez más muestras muy poco respeto hacia todos esos ciudadanos (que lo son tanto como tú) que han optado por votar a la derecha que encarna el Partido Popular. Identificar a la derecha española con el franquismo es una curiosa manía que tenéis los progres actuales y que no se corresponde en absoluto con la realidad (¡qué pena que ya no se le pueda preguntar a Polanco!).

Que la derecha moderada en España contribuyó de manera principal a la llegada de la democracia en nuestro país es un hecho incuestionable. Y que la izquierda de Felipe y de Santiago pretendió hasta el final abortar todos los intentos reformistas, apostando por la ruptura absoluta, tampoco se puede negar.

Me sorprende, y nunca cansaré de repetirlo, el doble rasero que se utiliza para medir a los extremos políticos. No seré yo quien defiende a los extremistas de derechas pero existe en nuestro país un sentimiento de odio hacia esas personas y, por el contrario, un sentimiento de simpatía con la extrema izquierda.
Puede que en el PP haya personajes que se encuentren cerca de posiciones ideológicas extremistas pero no es menos cierto que en las filas del PSOE hay ex-etarras y comunistas reciclados con puestos de relevancia. Tampoco debes olvidar que hay dos partidos de extrema izquierda (ERC e IU) que cuenta con representación parlamentaria y forman parte de muchos gobiernos autonómicos.

Para qué entrar en el tema del respeto a la Constitución por parte de nuestros gobernantes. Los hechos cantan.

Un abrazo.

Café para todos dijo...

Querido Noega:

1. Si te hubieras leído el escrito, hubieras visto como digo que no soy de los que identifican el PP con el franquismo.

2. Felipe González y Santiago Carrillo votaron a favor de la actual Constitución en 1978 y todos los diputados de su partido también. Fraga y AP (precedente del PP) no pueden decir lo mismo. Eso sí es un hecho.

3. ¿Qué problema hay en que dentro del PSOE haya ex-etarras y comunistas? ¿Qué problema hay que haya gente que en su día militó en ETA y ahora condena la violencia y la actuación terrorista? ¿Por qué asimilas a etarras y a comunistas? ¿Acaso los comunistas son etarras? ¿Dónde está el problema en todo esto?

4. IU y ERC son partidos políticos democráticos que condenan la violencia y aceptan el juego constitucional, acatando la Constitución y el actual sistema, aún queriéndolo cambiar (siempre por vías democráticas y pacíficas). Su legitimidad es la misma que el resto de partidos políticos. ¿Qué problema hay en el hecho de que participen de la política de este país y formen parte de Gobiernos autonómicos, si así lo han querido los ciudadanos?

5. Y hablando de dobles raseros: ¿Acaso no es tener doble rasero que la derecha de este país haya movido cielo y tierra para ilegalizar a la extrema izquierda abertzale y no mueva un dedo para hacer lo propio a la extrema derecha fascista y neonazi española?

Un saludo!

Foro Noega dijo...

Siempre me dijeron que Fraga fue uno de los padres de la Constitución. Que algunos diputados de AP votasen en contra de la Constitución no significa que la derecha no estuviese a favor de ella. Otros que votaron a favor ahora se la saltan a la torera.

Puede que no me haya explicado bien. O puede que tengas problemas de comprensión del castellano. Cuando digo que hay comunistas reciclados y ex-etarras en el PSOE no estoy asimilándoles sino constatando un hecho.

En cuanto a la ilegalización de los partidos de extrema derecha el PP la a propuesto ayer. La pelota están en el tejado del Gobierno. Si lo consideran oportuno, que lo hagan.

Café para todos dijo...

Querido Noega,

Sobre tu primer párrafo: que parte de AP votara en contra de la Constitución y que Aznar escribiese artículos periodísticos en contra, no tiene nada que ver con el hecho de que ahora "algunos se la salten a la torera". Precisamente para ello está el Tribunal Constitucional, cuyo trabajo es ejemplar en el sentido de poner las cosas en orden. En todo caso esto no tiene nada que ver con lo que habías dicho antes sobre Felipe González y Santiago Carrillo (que nunca, por cierto, se han "saltado a la torera" la Constitución, sino todo lo contrario).

Sobre tu segundo párrafo: repito la pregunta: ¿Qué problema hay en que dentro del PSOE haya ex-etarras y comunistas? ¿Qué problema hay que haya gente que en su día militó en ETA y ahora condena la violencia y la actuación terrorista? ¿Dónde está el problema en todo esto? Ruego me contestes.

Sobre tu tercer párrafo: el Gobierno no ilegaliza partidos políticos; son los Tribunales quienes lo hacen. Y no sirve el argumento de decir que "ayer" el PP lo propuso, cuando éste es un tema que está ahí desde hace mucho tiempo y ni PP ni PSOE se han atrevido jamás a afrontar.
Ni los unos, ni los otros, aunque sí tuvieron prisas para hacer lo propio con Batasuna.

Por último, y dicho con todos los respetos: puede que, debido al hecho de ser bilingüe, a veces confunda palabras y no comprenda bien el castellano, pero al menos escribo el verbo haber con "h": "el PP la ha propuesto" en lugar de "el PP la a propuesto".

Un cariñoso abrazo.